Pobre hombre pobre

Hace un par de años escribí un post titulado "Hombre blanco, hetero de clase media busca partido de ultraderecha" en el cual avisaba de la posible reacción de un segmento de población importante ante determinadas nuevas actitudes de la izquierda moralista que había colonizado e instituido la corrección política. 



Son muchos los factores que inciden en el nacimiento de Vox, el primero es el desmoronamiento moral del PP y su putrefacción política. Pero desde luego hay elementos ideológicos suficientes para equiparar este crecimiento con otros movimientos paralelos y simultáneos en el resto de países del mundo occidental.

Un punto de vista importante es el de la representación de los diferentes segmentos sociales en el conflicto de poder innato al ser humano. La historia de la humanidad es un eterno conflicto por el dominio de la jerarquía y el acceso de los núcleos de poder. Incluso las actuales luchas por la igualdad son un conflicto planteado en términos de redistribución del poder en los diversos vasos jerárquicos.

La política es la gestión de los damnificados. La política es decidir quien gana y quien pierde. En el nuevo tablero ideológico habría que determinar quienes son los nuevos damnificados de un nuevo orden pretendido.

Bajo mi punto de vista los nuevos damnificados son los hombres pobres porque han quedado desamparados de cualquier intento de representación política. La nueva gestión de los damnificados gira en torno al eje de género: las mujeres reclaman ascenso de poder en la jerarquía. Ese ascenso ha de generar un descenso de otro segmento social de hombres: los pobres hombres pobres.

Además el nuevo orden ideológico se explica mejor en términos de centro-periferia que en términos verticales. De hecho, el feminismo (que se considera un movimiento igualitario) hace peticiones verticales (cuotas en consejos de administración) que favorecen a sus élites mucho más que a sus bases. La idea de centro-periferia está mucho más relacionada con Trump-Brexit-FrenteNacional y Vox de lo que parece. Se trata de agregar a los desplazados por un nuevo orden jerárquico.
La periferia de las ciudades, la periferia de los países, la periferia del poder institucional, la periferia de la jerarquía académica e intelectual. Definir la nueva situación en términos de periferia hace más fácil de entender la situación actual. Y en esa situación el pobre hombre pobre lo tiene todo perdido.

El pobre hombre pobre no se adapta a la nueva situación. Ni a la nueva situación tecnológica que lo deja fuera del centro de la economía cuando fue el rey de la sociedad industrial. La nueva sociedad de servicios, información y comunicación encaja mejor con un nuevo tipo de hombre pero sobre todo con la mujer. No se adapta a la nueva situación donde las mujeres no requieren de su protección ni de su provisión que suponía su rol clásico. No se adaptan porque la velocidad ideológica de cambio de valores desde su juventud vinculada a Fernando Esteso y Andres Pajares o Los albondigas en remojo pueda reciclarse e invertirse justo cuando su pereza intelectual se vuelve un obstáculo insalvable. Demasiado rápido demasiados cambios demasiadas veces.

Las mujeres están bien representadas. El feminismo corporativo funciona. Es cierto que funciona mejor para las de arriba que para las de abajo. Pero la representación de las bases esta garantizada mientras sea útil a las élites. Todos los movimientos históricos han respondido a la misma lógica. Una especie de estafa piramidal en el que las bases regalan su presencia a las élites. Así, por debajo de los 30 años las mujeres están mejor posicionadas que los hombres y en los colegios e institutos se nota la diferencia. Suerte tendrán los mejores porque las carreras técnicas de pantallas siguen estando muy bien pagadas pero el resto es carne de cañón de la inteligencia artificial. Las habilidades de los pobres hombres pobres ya no son requeridas. Los robots las harán mejor.

Los hombres ricos están bien posicionados. Mientras la teoría sea esa especie de examen de conciencia ingenua que reclama el feminismo de cuarta ola no observan peligro. La revisión y renuncia voluntaria a los privilegios de un segmento social no tiene ningún antecedente histórico. Desde el punto de vista marxista es una esperanza infantil. Los hombres ricos (los alfa) siguen ocupando las esferas de poder y el segundo escalón está siendo copado por mujeres con las que se encuentran cómodos porque no cuestionan su liderazgo (Rivera-Arrimadas, Sanchez-Calvo, Iglesias-Montero, Abascal-Monasterio). Hay un win-win de alfas. Los hombres ocupan el liderazgo y las mujeres lo gestionan en liderazgos de segundo escalón que no cuestionan el principal. Y a partir de ahí una especie de paridad random.

En términos matemáticos el principio de Arquímedes social es evidente. Alguien se hunde en la nueva jerarquía social. Y ese es el hombre pobre. No solo por la desigualdad creciente en la perspectiva de clase sino también por la nueva jerarquía de géneros. Si la mujer sube algún hombre baja. Y ese es el hombre pobre. Ya nadie quiere ser Homer Simpson.



Mientras todos los segmentos sociales oprimidos encuentran un lugar en la nueva lucha interseccional (orientación sexual, género, raza...) el hombre pobre blanco aparece como el culpable de todo lo malo de la historia, el enemigo a batir, el acosador a encarcelar, el violador a ejecutar. Sin formación, sin perspectiva de trabajo, sin capacidad para renovarse, sin instrumentos de representación sin referencias a las que cogerse el pobre hombre pobre es el mejor amigo de un movimiento reaccionario donde sus valores sean apreciados: la virilidad, la fortaleza, la unidad, la simplificación, la tradición, la jerarquía, la pelea, la contundencia. El pobre hombre pobre se defenderá porque la renuncia voluntaria a los privilegios solo ocurre en los neocuentos ideológicos infantiles.

Pobre hombre pobre que una vez fue el sujeto político de algo. Un sujeto revolucionario de alteración de la jerarquía entre ricos y pobres basada en una dialéctica de lucha de clases que incluía algún tipo de violencia revolucionaria. Ahora no, su capacidad de lucha ya no es útil en el nuevo orden empático. Su fortaleza obsesiva y entrega absoluta a una causa tampoco es útil porque forma parte del estamento de género privilegiado. El pobre hombre pobre no acaba de discernir cuáles son sus privilegios mientras trabaja en exterior y en altura, a bajas temperaturas y a altas temperaturas. Cuando llega a casa el pobre hombre pobre mira las pantallas y sabe que nadie habla de él más que para quejarse. Su capacidad para controlar impulsos es baja porque nadie le dijo que sería útil entrenarla. Su habilidad para tomar riesgos es criticada como la base de todas las crisis. Ya nadie quiere ser como un hombre pobre blanco. Tampoco los hombres pobres inmigrantes quieren ser como el pobre hombre nativo. No es un modelo a imitar. No sabe comportarse en la calle. Acosa a las mujeres. Bebe demasiado. Apuesta. Es inculto. Tiene un trabajo de mierda. Es un tumor social que hay que estirpar. El pobre hombre pobre no tiene que represente. Por eso se dejará representar por el primero que no le insulte.



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