Cine porno: ideal niños


No hace tanto tiempo que en Valencia había tres salas de cine que programaban solamente pornografía. Todavía hoy en la calle Cuenca pueden encontrar ustedes una de esas salas. Si van los lunes es del dia del espectador. Hay precios especiales para jubilados y no subieron el IVA cuando el IVA cultural se puso al nivel de los yates y los diamantes. 

Tampoco hace tanto tiempo que en las páginas de la cartelera más importante de Valencia podían encontrar ustedes crítica de cine porno y la programación de esos cines. Es más, en alguna de sus fiestas iban como invitados especiales actrices y actores porno. 

Durante la transición la posibilidad de huir y distanciarse de la casposa moral del régimen hizo que lo erótico-festivo-pornográfico fuera un espacio de liberación y se diría que incluso de “empoderamiento” de la mujer que se apoderaba de su sexualidad y su cuerpo sin miedo a la reprobación moral (católica se entiende). Interviú se preciaba de ofrecer su portada a mujeres que posaban desnudas a cambio de dinero. Esto era así y era lo más de más. 

Internet lo cambia todo. Internet lo cambia todo. Repitan conmigo. Internet lo cambia todo. 

Una nueva nube neopuritana se cierne sobre nuestras cabezas. 

Todas las ideologías se vuelven conservadoras en tiempos de disrupción tecnológica. Que se lo pregunten a Lutero. Y no sola la derecha se ha deslizado hacia el autoritarismo, la izquierda social se ha desplazado hacia lugares desconocidos por los precursores de la Ilustración y la racionalidad. 

El porno es malo. Si te haces pajas te saldrán granos heteropatriarcales y con pus de privilegios. Porno caca. Las nuevas teorías sobre el porno son de lo más variopintas. A modo de listado no exhaustivo les descubro algunas: 

La ficción no representa adecuadamente la realidad. Me limitaré a comentar que el cine porno es cine. Es ficción. Es mentira. Falso. Cuento de chinos. No es verdad. Es cine. Y siendo cine tiene sus cosillas de encuadre, iluminación, maquillaje, elipsis, cortes narrativos, líneas narrativas, casting, interpretación, etc.. Es cine. Cine.Para hablar de cine porno llamen a un comunicador audiovisual de guardia. No hablen con sexólogas. Y si alguien les dice que una película o un libro no representan adecuadamente la realidad diganles que nunca lo ha hecho. La ficción no describe la realidad. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. ¿Lo recuerdan? La función de la ficción no es describir la realidad sino evadirla. Se llama entretenimiento. La ficción consiste en que una persona (autor o autora) tiene una historia que contar y la cuenta según sus conocimientos, vivencias, creatividad e  imaginación. 

Todos imitamos lo que sucede en la pantalla de manera automática. Esta es otra idea que los tecnófobos culturalistas tienes perfectamente asentada. Si ves una cosa en una pantalla la imitaras. Y ya está. Sin más vínculos ni análisis. Si ves asesinatos en un videojuego matarás gente. Si ves historias de amor serás dependiente emocional. Y si ves una violación violaras. Si ves sexo interracial solamente querrás tener sexo con personas de otra raza. Disculpen, las razas no existen. ¿O sí? Buf que lio. Por esa misma razón deberíamos explicar a los niños que las esponjas marinas no hablan, tampoco los trenes; que si se encuentran con una abeja y un saltamontes no se vayan a vivir con ellos. En el mundo de la ideología es muy importante decidir el concepto “los demás”. Si crees que los demás son idiotas, inmaduros, débiles y víctimas actuarás de una manera. Si crees que los demás son fuertes, responsables, libres y tienen criterio propio actuarás de otra. Tanto en la izquierda como en la derecha hay de los dos palos. 

La pornografía se ocupa de la educación sexual. Miremos las cifras. ¿Cuántas mujeres ven porno? ¿Cuántos hombres? En el tema sexual tengo entendido que suelen participar un mínimo de dos personas. Vale, no siempre. Pueden ser más o menos pero la sexualidad se entiende como una especie de conversación o baile. Los chicos están siendo educados por la pornografía. Compro la idea. Me cuesta; pero la compro. ¿Y las chicas? ¿Quién está educando a las chicas? ¿Puede ser que nadie? Y eso es responsable como sociedad? 

La pornografía es vejatoria con las mujeres y debería ser prohibida. Ningún problema. Bueno sí, uno: el demonio está en los detalles. ¿Quién decidirá qué es vejatorio? ¿Si es vejatorio con un hombre no habrá problema? ¿El cine porno homosexual masculino tendrá algún problema o podrá seguir tranquilamente su negocio? ¿Qué prácticas son vejatorias? ¿Cuánto ha de durar un cunilingus respecto a la felación para que sea paritária? ¿Como hay que enfocar la penetración? ¿Cómo entrada y salida o solo como estancia? ¿Quien visionará todas las horas y horas de porno para decidir si puede ser consumido o no? ¿Quién decidirá qué escenas se censuran? ¿o qué paginas se censuran? Ok, el límite es la legalidad (pederastia por ejemplo). ¿Cómo vamos a regular todo esto? 

En otros artículos he reflexionado sobre el paso de la pantalla colectiva a la pantalla individual. Tener una pantalla para ti solo desde los nueve años es un gran poder. Y un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Supongo que se preguntaran cómo es posible que teniendo ante sí todo un universo de conocimiento acaben por entrar en páginas porno para masturbarse. Cosas de la naturaleza humana y las hormonas. Pero son ustedes quienes les han dado un móvil. Un aparato que ahora ya llega sin instrucciones (curioso no?) y les han dicho “ahí te apañes con tus pajillas campeón”. Prueben a hacer lo mismo con el coche. Cojan a su hijo de nueve años, subanlo al coche en el asiento de conductor, arranquen el coche y váyanse. Les deseo suerte. 

Y ahora como ejercicio final les pido que tecleen en google “cines X Valencia”. Verán como les resulta tremendamente revelador respecto al título de este artículo. 

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