Frases, consignas y dogmas en las reacciones antimanada

Que la ideología se ha impregnado definitivamente de emociones contagiosas es un hecho incuestionable. En realidad lo que se definen como populismos se tratarían de una deformación política en la que las emociones se sitúan como paradigma dominante en la interacción política frente a la racionalidad y una cierta frialdad de análisis combinada con rigor en la construcción del relato.

Quizá el movimiento ideológico que más protagonismo tiene en  España ahora mismo es el feminismo. Por eso resulta un excelente campo de laboratorio para comprobar como las emociones consiguen cegar la realidad o como mínimo sesgarla de  una manera definitiva y determinante. 

Una posible aproximación es intentar analizar si los principales items que ha usado la actividad reactiva feminista frente a la sentencia de la manada se pueden sostener objetivamente, es decir, si responden a una realidad objetiva o si responden a una emoción subjetiva. Otro camino de análisis nos podría llevar a analizar por qué la "masa enfurecida" prefiere creerse este tipo de afirmaciones que en muchos casos contravienen abiertamente la realidad. La psicología social imagino que dará alguna respuesta al tema. De momento analicemos esas frases tótem que el neofeminismo ha usado en la enfervorizada reacción contra la sentencia de la manada: 

  • Basta de impunidad. La condena ha sido de nueve años para todos. Dentro de la catalogación jurídica del tribunal (abuso sexual) es la pena máxima. 
  • Absolución. Se usa el término absolución para referirse a la no condena por agresión sexual. Muchos medios de comunicación incluso se han atrevido a usarla. Tanto la fiscalia como la acusación particular pedían penas por agresión sexual que el tribunal no ha considerado, por tanto, no se condena por agresión sexual sino por abusos. De manera parcial se podria considerar una absolución ya que el tribunal puede condenar por menos pero nunca por más de lo que piden la fiscalia y las acusaciones particulares. En términos jurídicos es una medio verdad porque hay condena y no absolución pero no hay condena por la petición registrada. 
  • Yo sí te creo. La sentencia en su relato de hechos reafirma y confirma el relato de la víctima tanto en la falta de consentimiento como en la sucesión de hechos. En términos estrictos el tribunal cree a la víctima. 
  • La manada somos nosotras. Si se considera "la manada" como un grupo que actúa como tal para ejercer la violencia sexual contra otra persona reconstruir el concepto como su antagonista supone situar el grupo femenino como un ente amenazante y violento. 
  • No es abuso, es violación. El delito de violación no existe en el código penal. La violación en términos semánticos como penetración sin consentimiento ser recoge en dos artículos del código penal. Ninguno de ellos se llama violación porque ambas conductas lo son. 
  • Si nos tocan a una nos tocan a todas. Es una frase clásica de creación de grupo totalizando la reacción. Al colectivizar la agresión se colectiviza la respuesta. El problema es que impide tanto la individualización de responsabilidad como la individualización de una respuesta crítica. La creación de grupo acrítico mediante la emoción de la agresión es un mecanismo básico de creación de masa. 
  • ¿Cómo que no hay violencia? Una de las sorpresas más importantes ha sido que el tribunal no admita el uso de la violencia. Los delitos sexuales tienen una violencia implicita en el propio delito que es la penetración. La violencia exigida como agravante por tanto debe ser una violencia diferente a la violación. En este caso el tribunal y la propia declaración de la víctima incide que entra al portal pensando que "va a fumarse porros". Es evidente que cualquier penetración no consentida supone violencia pero esta violencia ya va implicita en el delito y no supone una agravante. 
  • ¿Cómo que no hay intimidación? De nuevo se trata de un caso limitrofe ya que no existe una amenaza explícita sino implicita. El tribunal interpreta que esa intimidación implicita es "prevalimiento" que vendría a ser un abuso de superioridad (física y numérica). La jurisprudencia del Tribunal Supremo ha venido estableciendo que la intimidación para considerarla debe ser una "amenaza real", por ejemplo, un cuchillo es una amenaza de daño. El hecho de que la simple presencia de cinco hombres corpulentos en un espacio cerrado y pequeño suponga una clara intimidación implícita o explicita es una construcción interpretativa nueva ya que no ha sido usado hasta ahora. Las nuevas interpretaciones del derecho se reservan al Tribunal Supremo que es el que garantiza que todos los tribunales interpreten las normas de una manera lo más parecida y objetiva posible. La Audiencia Provincial podría haber hecho un ejercicio de novedad interpretativa pero decidió no hacerlo y remitirse a todas las sentencias anteriores. Ahora será el Tribunal Supremo el que tenga la oportunidad de redefinir el consentimiento o la intimidación. 
  • No es no. En este caso en concreto la víctima no dice no en ningún momento. De hecho el caso es tan limitrofe que la víctima, según el relato de hechos de la sentencia y su propia declaración, entrea en estado de shock y simplemente permanece. No existe un no explícito. La construcción jurídica de un no implicito o la necesidad de un sí afirmativo escapaban a cualquier posibilidad de interpretacion al alcance de la audiencia provincial. 
  • No estan matando y violando. Que nadie interprete ningún tipo de desdén respecto a los delitos cometidos contra las mújeres. Sin embargo, las cifras dicen dos cosas. La primera es que España es uno de los países más seguros del mundo. La segunda es que las estadísticas de delitos sexuales son de las más bajas de la Unión Europea. Estos dos datos deberían servir para enmarcar el debate como un problema general de la sociedad occidental (la reconsideración de la interacción sexualizada respecto a la mujer) y no de un problema específico criminológico en España. En España no se está matando ni violando más que ninguna otra parte sino al contrario. Siendo estos los datos podemos incluir dos matices. El primero que en criminologia delitos no es igual a denuncias y se considera que solamente se denuncian el 20% de las agresiones sexuales y en otros paises la sensibilidad es mayor y por tanto la estadística puede resultar sesgada (pero siendo sesgada no situa a España como líder o fuera de la campana de criminalidad central). El segundo matiz es una consideración bastante bruta: debemos aceptar que es imposible acabar de manera tajante y definitiva con un tipo de delito por una cuestión ontológica y sociológica. Por un lado si el delito existe es porque se comete o porque se sigue considerando delito. Así el delito de adulterio ya no existe aunque se sigue cometiendo la conducta de adulterio. Por otro lado, sociológicamente aunque sea dificil de aceptar todas las sociedades tienen un determinado número de delitos porque la conducta desviada existe en todas las sociedades y en todas las épocas. Por tanto, una aspiración de eliminación absoluta y definitiva de los delitos cometidos contra las mujeres chocará sistemáticamente con la frustración de las conductas desviadas masculinas. 

Estos son algunos ejemplos de como determinadas consignas de mezclan con emociones de agravio, de ataque al grupo y se siguen usando incluso cuando cambian las circunstancias o son manifestamente contrarias. Así por ejemplo, el Yo sí te creo surgió como consecuencia de las dudas que se parecían sostener socialmente respecto a la denuncia. Yo sí te creo era la manera de dar apoyo a la víctima en el momento de la denuncia. Sin embargo, el Yo sí te creo permanece incluso cuando el tribunal valida la versión de la víctima y condena a nueve años a los autores. El mensaje permanece a pesar de que la realidad cambia. El manejo de las emociones en los grupos y las masas admite pocos matices y los cambios son costosos. 

Vivimos una época fanática. Fanática porque las emociones han inundado los datos justo en la época en la que más y mejores datos tenemos. 




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