A izquierda y derecha ¿intervenir o no intervenir?

Uno de los mayores conflictos que afronta el electorado es elegir entre dos opciones con grietas e incoherencias. En términos generales y probablemente reduccionistas podemos separar los conceptos de izquierda y derecha por su grado de intervención sobre los valores morales y sobre los valores económicos. La derecha se situaría en la no intervención económica pero sí en la intervención moral mientras la izquierda representaría el polo opuesto de no intervención moral pero sí intervención ética. 

Así, las personas que crean necesaria tanto la intervención ética como la económica o aquellas personas que defiendan la no intervención en ninguno de los aspectos no encuentran un pack que les acople.
La derecha suele barrer para casa al recoger a todos los intervencionistas morales que no "entienden" de economía y a todos los intervencionistas absolutos que priorizan el marco electoral económico. La izquierda lo pasa peor porque necesita el pack completo y cualquier matiz genera una escisión.
Algo de esto explica el ascenso de los fanatismos de segmento. La izquierda tiene el ecualizador moral a tope y sin equilibrar. Todos sus vectores de no intervención moral están a tope de volumen. Todos los segmentos de empoderamiento social minoritario forman parte del amplificador de la izquierda que sin embargo mantiene un perfil bajo en la intervención ecoómica. En el Govern del Botánica por ejemplo la gestión está siendo eficaz entendiendo por eficaz que se limita a resolver los problemas que la propia administración adquiere por inercia. No hay vuelcos. No hay creatividad ni nuevas composiciones. En cambio la no intervención moral parece una clave en la defensa de valores postmaterialistas ante la evidente imposibilidad de presentar un modelo económico alternativo.
Esta argumentación es una verdad a medias. La izquierda defiende una intervención moral e ideológica. Pongamos un ejemplo. El feminismo ha atacado los valores católicos que han presidido las relaciones sociales históricamente diciendo que suponen una ideología misógina o machista. Es cierto. Nada que rebatir. Ahora bien, la intervención que realiza el feminismo con la ideología de género es también ideológica. Que la finalidad sea una finalidad ampliamente compartida o que se considere benigna no resta ideología a la propuesta. Así pues, la izquierda interviene ideológicamente a favor del medio ambiente, a favor de la libertad sexual, a favor de la identidad de género, a favor de la protección animal, a favor de las lenguas minorizadas, a favor de las diversidades intelectuales. Todo ello son intervenciones ideológicas porque cualquier acción de decisión colectiva es necesariamente ideológica. La izquierda interviene también lo moral como lo hace la derecha solo que desde perspectivas diferentes y con finalidades diferentes.
Es frecuente unir los logros progreso de la izquierda como "progreso" y los avances de la no intervención económica de la derecha como "regreso". Son también posiciones ideológicas basadas en la metáfora ascendiente como algo positivo y en la concepción lineal de la historia.
Lo cierto es que la izquierda debería prestar atención a su zona ciega. Su intervención social es también ideológica aunque pueda esconderse detras del sentido común o de los "avances sociales". Ese sería el primer paso. Una vez conscientes de que la izquierda es intervencionista en el modelo económico y en el modelo moral se puede estudiar cómo y en qué medida se produce la intervención.
Consciente de que estamos interviniendo desde la interacción ideológica del presente podemos asumir y entender mejor la dialéctica. Una dialéctica siempre es un proceso de crecimiento. Pero para que exista debe haber dos personas y una cuerda que las una: el reconocimiento de que ambas sujetan la cuerda.
La izquierda haría bien en reconocer su intervencionismo moral. Eso le permitiria distinguir una amplia gama de grises desde la menor intervención hasta el maximalismo.
Pensar que "la liberación" de colectivos y derechos es una "no intervención" es lo que no permite avanzar. Aceptar esa intervención es lo que permite entender que la ideologia es un continuo desestructurado de decisiones colectivas e individuales. Es lo que permite entender que alguien puede preferir una intervención media en lo ecconómico y una intervención media en lo moral. 

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