¿És ético llevar a una persona enferma a un programa de televisión para divertirse?

Anoche en First Dates participó una persona que revestía un conjunto de características que la podrían ubicar en alguno de los trastornos de la mente. El espectáculo fue lógicamente mayor al comprobar los cambios de opinión e incluso de estado de ánimo que se producían durante el programa. Su comportamiento distaba mucho del de un concursante de First Dates y el programa era consciente de que desde el primer momento había elementos para pensar que faltaban dosis de equilibrio en el comportamiento de esa persona. 



El éxito de los realities se basa en el casting como el de cualquier narración. Los personajes lo son todo. La guionización de los realities se está sofisticando. El primero en caer fue el pionero,  Gran Hermano, donde se pudo empezar a experimentar con perfiles psicológicos extremos al saber cuáles eran los que daban más juego (son sobre todo l@s dependientes emocionales y l@s narcisistas). Después vinieron los demás. Unos pensarán que es una manera de mejorar el "formato" ya que si se trata de un espectáculo hay que intentar ofertar aquellos especímenes que mejores resultados puedan ofrecer. Al fin y al cabo son personas que venden su intimidad y su dignidad por dinero así que no debe haber ni reproches ni remordimientos. 

Lo cierto es que los formatos se van sofisticando de tal manera que están ya en el perímetro de la ética profesional (si eso existe todavía). Un formato de reality es más exitoso cuánto más extremo es el comportamiento, cuánto más estrafalario es el personaje. Pero lo que está ocurriendo hoy en día va un punto más allá. 

Mujeres y hombres y viceversa apura el perímetro del trastorno de conducta narcisista. Eso no constituye una patología (o sí, depende). De hecho se puede ser narcisista y presidente de los Estados Unidos por elección popular. Sin embargo, el siguiente formato, que es Cámbiame, sí que aprovecha deliberadamente problemas de autoestima y diversos trastornos de la personalidad o enfermedades del estado de ánimo. El más frecuente es la depresión. 

Los trastornos de la personalidad y las enfermedades que afectan a la mente van a crecer en los próximos años. Los avances de la medicina son veloces, eficaces e intensos en lo que concierne al cuerpo pero la mente y sobre todo los trastornos anínimicos y de personalidad no parecen una prioridad. Y la deriva utilitarista de crueldad que ya manifiesta la generación Youtuber parece indicar que estos fenómenos de debilidad como la depresión, la ansiedad, Asperger o incluso Alzheimer pueden ser usados como espectáculo para las masas. En el Alzheimer, por ejempolo, hay una etapa de desinhibición sexual que podría ser carne de espectáculo para la audiencia. La depresión es un enfermedad en la que es fácil obtener lágrimas y vender esperanza, condescendencia y ánimo. Recuerden aquel formato de tarde de la ahora presentadora de Telecinco donde se pedía limosna a la gente en directo. Aquello era una patología social. ¿Pararán con las patologías individuales? 

No estoy en contra de la visibilización y aparición de las enfermedades y trastornos de la personalidad. Muy al contrario. Creo que lo que está haciendo Sheldon Cooper por las personas con Asperger es impagable. Creo que lo que hacen las series danesas (Borgen, The Legacy o Bron) por visibilizar los trastornos anímicos y de personalidad también es impagable. Visibilizar este tipo de trastornos, disfunciones, diferencias o patologías permite que esas personas sientan que existen y que forman parte de la diversidad o incluso del itinerario vital de cualquier persona. Pero son personajes de ficción y eso es un elemento muy diferencial. 

Anoche me dí cuenta de que por la audiencia seremos capaces de exponer a una persona con fases de Alzheimer, a una persona bipolar, a una persona con trastorno ansiosodepresivo. Sin duda lo haremos con una persona con bulimia o anorexia como ya lo hacemos con las personas con obesidad (programas de adelgazamiento). Actualmente ya hay formatos que se aprovechan de las adicciones como Chapuzas estéticas o Mi extraña adicción. Son formatos norteamericanos pero pronto serán adaptados a la manera española. Seremos capaces de todo porque queremos divertirnos hasta morir. 

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