Kits para arreglar esto del terrorismo

Ya hace suficiente tiempo desde el atentado para examinarmos como sociedad respecto a nuestras reacciones a los asesinatos ideológicos. Examinando la cantidad de información y opinión publicadas estos días realmente son el mejor laboratorio de análisis de cómo los perfiles conservadores y progresistas se polarizan ante un hecho así, es decir: ambos juegan a tirar un penalty en el que ambos deben decidir antes lo que hará el otro. Lo que resulta más interesante de analizar es cómo los modelos aparecen puros, únicos y estancos, es decir: se presentan como soluciones mágicas inmediatas. La muerte es el detonante más atávico de reacciones instintivas y cada tipo de personalidad política reacciona de una manera pura y directa.  



Básicamente nos encontramos ante dos kits o packs para resolver el problema: 

  • El Kit Rojo sitúa la causas en el tráfico de armas aunque el arma utilizada fuera una furgoneta, unas bombonas de gas, cuchillos y hachas. Lo consideran una manera de financiar la ideología subyacente. En esta ocasión ha sido sorprendente ver cómo los asesinos han sido situados rápidamente en víctimas de un fanático (el iman) o víctimas de una situación social de segregación. La tendencia izquierdosa a situar todo en el ámbito colectivo nos deja sin la posibilidad de decir que esos asesinos eran malas personas, muy malas personas, seres despreciables ya que fueron víctimas del entorno situacional. Así pues, en el Kit rojo lo que hay que hacer es no fabricar armas, no venderlas y no tratar con la gente que sustenta económicamente al ISIS. También es muy importante que el Estado se encargue de prevenir y corregir las situaciones sociales que abocaron a estas personas a su inevitable destino ante tal situación. Si no hubiéramos vendido armas y hubiéramos acogido mejor a estas personas no se habrían convertido en asesinos. El Kit Rojo niega que exista ninguna relación entre la ideología de los asesinos y la religión islámica y sitúa el debate en nuestro fracaso como sociedad por no haber sabido integrarlos. No dice nada respecto al esfuerzo de adaptación de los integrados que parecen no tener responsabilidad en este tema.
  • El Kit Azul se basa, como no podía ser de otra manera, en la seguridad y la represión que son sus valores clásicos. Entre la policía y el ejército esto está solucionado. Más policía, más penas, más cárceles, más bolardos, más protección, más control a los inmigrantes, más control en las mezquitas. En resumen, más policía y más leyes. No dicen nada de cómo resolver la guerra cultural e ideológica planteada y si dicen algo se refiere al control de fronteras. Tampoco parecen decir nada de la actitud internacional en el conflicto de origen en Oriente Medio y eximen de toda responsabilidad a esta sociedad abierta y tolerante que ha acogido con devoción a todo aquel que ha llegado. 
  • El Kit Indepe es el más sencillo de entender. Esto pasa por pertenecer a España porque una vez ya no se esté en España no habrá nada malo, ni delincuencia, ni atentados ni nada de nada. Porque como no habrá un Rey que sea comercial de armas y Catalunya no tendrá ejército pues no habrá ningún motivo para atacar Barcelona. No resulta importante en este caso el carácter simbólico de las Ramblas o la Sagrada Famlia desde el punto de vista turístico más allá de cualquier consideración política de pertenencia.

Los KITS se relacionan entre sí. El KIT azul recrimina a los demás que sus puntos fuertes sean maltratados (la policia hablando en catalán... pero esto que és?) y así aprovecha para recordar que esto del estado autonómico es un follón porque hay demasiadas policías y a algunas ni se las entiende. Parecen olvidar que los Mossos han resuelto la situación en cuatro días cosa que no pueden decir muchas de las mejores policías del mundo. 
El KIT Rojo recrimina que se criminalice al Islam. Está muy preocupado porque una hipotética respuesta represiva popular convierta a todos los creyentes islámicos en potenciales atacantes. Y eso le preocupa casi más que cualquier otra cosa. Si reaccionamos con calma nos dejaran en paz porque somos gente buena y nadie ataca a gente buena. 
Al KIT Indepe le preocupa que esto le ha pillado fatal con el escenario que tenían montado para el referéndum y monta escenificaciones constantes de teatro político para diferenciarse ante el mundo. Y ya de paso se carga de razones "pos molt bé, pos adiós" respecto a la catalanofobia ancestral de la meseta. 

Lo peor de todo esto es que los KITS funcionan por separado, interactúan en juegos de suma cero. Da la sensación de que ideológicamente para resolver este atentado se haya establecido una teoría de juegos como la del penalty. El lanzador debe intentar adivinar hacia donde se va a tirar el portero y el portero debe adivinar hacia donde disparará el lanzador. Ambos intentan anticipar qué hará el otro antes de decidir. Así el KIT rojo se aprestó a prevenir la reacción del Kit azul y el Kit Azul sabía que el KIT rojo iba a decantarse hacia ese lado. La cuestión es que como en el relato de "El penalty más largo del mundo" el penalty se convirtió en más protagonista que el resultado. La cuestión es que los dos equipos somos nosotros. Los espectadores son los de ISIS. Los muertos y el horror pasaron a un segundo plano porque los vivos quisimos ser los protagonistas. 

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